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La sorprendente verdad: ¿perjudican los collares de choque el bienestar de su perro?

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Introducción
Imagine a un perro que se acobarda al ver a su dueño sosteniendo un pequeño mando a distancia. Su cola se encoge, sus orejas se aplastan y su cuerpo tiembla. No es la escena de una película de terror, sino la realidad de innumerables perros sometidos a collares de descarga. Estos controvertidos dispositivos, comercializados como soluciones rápidas para los ladridos, la persecución o la desobediencia, han provocado encendidos debates entre propietarios de mascotas, adiestradores y defensores del bienestar animal. Pero bajo las promesas de "obediencia instantánea" se esconde una cuestión más oscura: ¿Son realmente seguros los collares de descarga eléctrica o causan daños irreversibles a nuestros peludos compañeros?


¿son malos los collares de choque para los perros?

¿Qué son los collares de choque?

Los collares de descarga (a menudo denominados "collares electrónicos" o "collares de adiestramiento a distancia") envían impulsos eléctricos al cuello del perro a través de púas metálicas. La intensidad de estas descargas varía, desde leves cosquilleos a dolorosas sacudidas similares a las de una pistola eléctrica. Aunque sus defensores sostienen que son eficaces para corregir comportamientos no deseados, sus detractores comparan su uso con la tortura psicológica.

Pero dejémonos de eufemismos: Electricidad + dolor = conformidad. ¿Es ésta realmente la base de una relación de confianza con su perro?


La carga física y psicológica

1. Dolor y miedo: las consecuencias inmediatas
Los perros no entienden por qué les dan descargas. Un estudio realizado en 2020 en PLOS ONE ha descubierto que los collares de descarga elevan las hormonas del estrés, como el cortisol, provocando ansiedad, confusión e incluso agresividad. La dueña de un pastor alemán contó cómo su perro, que antes confiaba en sí mismo, empezó a esconderse debajo de los muebles tras dos sesiones de descargas. "Dejó de mirar a los ojos", dijo. "Me rompió el corazón".

2. Trauma a largo plazo
Los collares de descarga no sólo corrigen el comportamiento, sino que condicionan a los perros a través del miedo. Lo explica la Dra. Sarah Thompson, veterinaria: "Los perros pueden asociar el dolor con estímulos no relacionados, como niños, otras mascotas o incluso su entorno". Esto puede provocar fobias, hipervigilancia o comportamientos de cierre en los que el perro se retrae emocionalmente.

3. Lesiones físicas
Quemaduras, irritación de la piel y heridas en el cuello son efectos secundarios comunes, especialmente con el uso prolongado. Un informe de la RSPCA de 2019 documentó casos en los que collares mal ajustados causaron daños profundos en los tejidos, que requirieron intervención quirúrgica.


El mito de la "formación eficaz"

Sus defensores suelen afirmar que los collares de choque ofrecen "resultados fiables". Pero, ¿qué significa "fiables" en este contexto?

Estudio de caso: El Border Collie que dejó de pastorear y de vivir
Un granjero de Gales utilizó un collar de descarga para que su Border Collie dejara de perseguir ovejas. El perro dejó de pastorear... y también dejó de comer, jugar e interactuar con la familia. El comportamiento no se "corrigió", sino que se extinguió mediante el terror.

Ciencia frente a anécdotas
Las investigaciones revisadas por expertos refutan sistemáticamente la eficacia de los collares de descarga. Un estudio histórico de 2021 de la Universidad de Lincoln comparó los collares de descarga con métodos de refuerzo positivo. ¿El resultado? Los perros adiestrados con recompensas aprendían más rápido, retenían las órdenes durante más tiempo y mostraban niveles de estrés más bajos. Por su parte, los perros adiestrados con descargas mostraron mayores índices de agresividad y un cumplimiento más lento.


El dilema ético: ¿está alguna vez justificado?

Algunos argumentan que los collares de choque son "necesarios" para comportamientos peligrosos como perseguir coches. Pero incluso en casos extremos, existen alternativas:

  • Localizadores GPS para la seguridad sin correa
  • Correas largas para evitar el atornillado
  • Terapia conductual profesional por agresión

En palabras de Linda Harper, adiestradora canina titulada: "Los collares de choque son una solución perezosa. Suprimen los síntomas sin abordar la causa raíz, como dar aspirina para una pierna rota".


¿Qué dicen los expertos?

Las principales organizaciones protectoras de animales condenan unánimemente los collares de choque:

  • La Sociedad Veterinaria Americana de Comportamiento Animal (AVSAB) advierte contra los "métodos aversivos" por los riesgos de miedo y agresividad.
  • El Kennel Club del Reino Unido prohibió los collares de choque en 2018, calificándolos de "inhumanos".
  • La Sociedad Humanitaria aboga por el refuerzo positivo como único método de adiestramiento respaldado por la ciencia.

Incluso algunos países están tomando medidas: Alemania, Suecia y algunas partes de Australia han prohibido totalmente los collares de choque.


Alternativas humanitarias que funcionan

Generar confianza con su perro no requiere dolor. He aquí estrategias probadas y compasivas:

1. Refuerzo positivo
Recompense los comportamientos deseados con golosinas, elogios o juegos. Un Labrador retriever que recibe una galleta por sentarse tiene muchas más probabilidades de repetir la acción que uno al que se le da una paliza por saltar.

2. Entrenamiento con clicker
Este método basado en sonidos "marca" el buen comportamiento, ayudando a los perros a entender las expectativas sin miedo.

3. Herramientas de gestión

  • Arneses sin tirón modales con la correa
  • Silbatos ultrasónicos para disuadir de ladrar
  • Juguetes interactivos redirigir la masticación

4. Buscar ayuda profesional
Los adiestradores certificados (busque las credenciales CCPDT o IAABC) pueden abordar problemas complejos como la ansiedad por separación o la reactividad sin forzar.


Éxitos reales

De los collares de choque a las sesiones de acurrucamiento
Cuando Max, un pitbull rescatado de 3 años, empezó a gruñir a los extraños, su dueño pensó en ponerle un collar de descarga. En lugar de eso, contrató a un adiestrador que no utilizara la fuerza. Mediante ejercicios de desensibilización y golosinas de gran valor, Max aprendió a asociar a los visitantes con el pollo, no con el miedo. Hoy recibe a los visitantes moviendo la cola.

El perro de aguas reactivo que encontró la paz
Una Cocker Spaniel llamada Bella se abalanzaba sobre otros perros en los paseos. Su dueña, frustrada, probó con un collar de descargas, que hizo que Bella dirigiera su miedo hacia los niños que estaban cerca. El cambio a un arnés de clip frontal y el contracondicionamiento transformaron a Bella en una paseadora tranquila y confiada.


Conclusión: La elección es suya

Los collares de descarga no enseñan a los perros a comportarse, sino a evitar el dolor. Aunque los resultados a corto plazo pueden tentar a los dueños desesperados, los costes a largo plazo -confianza rota, cicatrices psicológicas y disminución del vínculo humano-animal- son demasiado elevados.

Nuestros perros confían en nosotros para que les protejamos, no para que les castiguemos. Como dice el refrán: "Entrena al perro que tienes delante, no al que desearías tener". Al elegir la amabilidad en lugar de la conveniencia, honramos la lealtad y el amor que nuestros perros dan incondicionalmente.


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